Proteja la información de los menores y asegure la lealtad de sus clientes

Desde bancos comunitarios y cooperativas de crédito hasta empresas globales, las instituciones financiaras buscan maneras de fortalecer la lealtad de los clientes.  Una manera de lograrlo es protegiendo los datos de los menores.

Fuente: Columna BankThink de American Banker
Por Fabricio Ikeda, Fraud, Security & Compliance Specialist en FICO

Esto puede ser difícil en una era en que el número de sucursales y la presencia  son un factor menos determinante para la elección de un banco que las capacidades digitales y las recompensas. Sin embargo, la retención de clientes rentables sigue dependiendo de ayudar a esos clientes a administrar mejor sus finanzas y proteger a toda la familia contra posibles fraudes.

Esto se puede lograr si se invierte en un avanzado sistema analítico de monitoreo de fraude de pagos o si se instruye a los clientes sobre la importancia de monitorear su informe crediticio y proteger su información personal. Además, algunas instituciones están intentando promover la lealtad intergeneracional mediante la modernización de las herramientas que los padres utilizan para enseñar a sus hijos a manejar el dinero. Por ejemplo, varias empresas tecnofinancieras emergentes están ayudando a transformar las asignaciones semanales y las tareas del hogar de los niños en el siglo XXI.

Aunque estas son medidas alentadoras en la dirección correcta, cuando se trata de demostrar consistentemente el compromiso de proteger a los clientes y a sus familias, la industria tiene una gran área de oportunidad en un aspecto crítico: evitar el robo de identidad de menores.

Los jóvenes como objetivo 

Un informe del 2018 publicado por Javelin Strategy & Research afirma que más de un millón de menores fueron víctimas del robo de identidad en el 2017. De acuerdo con el estudio, el daño ocasionado representó pérdidas totales de $2.600 millones de dólares y más de $540 millones de dólares en costos adicionales para las familias.

Ha habido un incremento incontrolado de defraudadores que crean y cultivan una identidad falsa en los burós de crédito a través de una combinación de datos falsos, robados, reales o prestados llamada fraude de identidad sintética. Este tipo de fraude difiere del robo de identidad, en el cual la identidad completa de un adulto es suplantada y utilizada por el   defraudador para adquirir un crédito.

Durante años, los defraudadores han explotado los números de Seguridad Social de personas recientemente fallecidas, una técnica denominada ghosting. La AARP informa que los defraudadores utilizan las identidades de 2.5 millones de personas fallecidas para crear identidades sintéticas. Algunos expertos de la industria estiman que el 80 % de las pérdidas por fraude a tarjetas de crédito se atribuyen a las identidades sintéticas y al robo de identidad de menores.

En lugar de buscar entre los registros públicos de defunción para capturar los números de seguridad de social (NSS), los delincuentes ahora se dirigen a objetivos más jóvenes con una técnica que combina los NSS robados con información personal ficticia.

Los ladrones de identidad toman el NSS de un menor y lo utilizan con un nombre, domicilio, teléfono y fecha de nacimiento ficticios para solicitar préstamos o abrir cuentas. Esto genera una identidad fabricada o compilada conocida como ID sintética.  

La aleatoriedad también dificulta a las instituciones financieras verificar la legitimidad de cualquier NSS, debido a que los primeros cinco dígitos ya no indican el lugar de nacimiento de la persona, como lo hacía el antiguo formato numérico de los NSS. 

Las identidades de los menores son el blanco perfecto porque el IRS (departamento de recaudación fiscal de EUA) requiere un NSS para que los padres declaren a sus recién nacidos como dependientes. Debido a que muchos norteamericanos reciben su NSS a una edad muy temprana, no existe una razón lógica para construir el historial crediticio de un menor ni monitorear su calificación crediticia. 

Eso significa que los fraudes cometidos contra esas víctimas pasan desapercibidos hasta que cumplen los 18 años, edad a la cual tendrán una deuda masiva y la incapacidad de obtener un préstamo, rentar un departamento o realizar cualquier tipo de actividad financiera básica.

Enseñar a los clientes a proteger los datos de sus hijos

Los bancos que ofrecen proactivamente herramientas e instrucción a los padres para proteger el futuro financiero de sus hijos demuestran su compromiso de ayudar a las familias y se convierten en el proveedor de servicios de elección para la siguiente generación de clientes.  

El primer paso es incluir un centro de recursos en el sitio web de la institución financiera. La información debe incluir una guía para padres sobre cómo revisar el historial crediticio de sus hijos. 

El centro de recursos de una institución financiera también debe cubrir las señales de alerta comunes sobre el robo de identidad de un menor, tales como llamadas de agencias de cobranza, ofertas de crédito preaprobado o notificaciones de denegación de asistencia gubernamental. Asimismo, debe proporcionar a los padres instrucciones para congelar el crédito de su hijo si piensan que ha ocurrido un fraude o si desean tomar precauciones.

Por desgracia, la realidad es que el robo de identidad afectará a muchos clientes y a un nivel muy personal. Las instituciones financieras deben asegurarse de proteger los datos de sus clientes y proporcionarles las herramientas e instrucción necesarias para permitirles protegerse a sí mismos y a sus familias.

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